A falta de leche en polvo el comandante recomienda pasta de coca.
Este 23 de enero se conmemoraron 50 años de haberse derrocado la última dictadura del siglo XX. El pueblo en ejercicio legítimo de sus derechos se reveló contra los militares que detentaban inconstitucionalmente el poder. A partir de ese momento se comenzó a transitar la época democrática más larga que conozca la historia republicana del país. La dirigencia política de entonces entendió la necesidad de deponer actitudes mezquinas y sectarias y poner todos sus esfuerzos en lograr consolidar un sistema de libertades y respeto a los derechos ciudadanos. El Pacto de Punto Fijo, concertación política que sirvió de ejemplo para muchos países, logró ese propósito.
Durante mucho tiempo se celebró el 23 de enero bajo el espíritu de punto fijo. El paso de los años fue enfriando esa celebración hasta que a partir de 1999, ya con el teniente coronel en el poder, se comenzó un proceso de tergiversación de la conmemoración de esa fecha, al punto que en el 2000 se logró que las torturas, los muertos, las cárceles, el destierro, la censura, las gorras sobre los birretes, los desfiles obligados quedaran, como por arte de magia, totalmente olvidados o borrados de la historia patria y de la conciencia de los ciudadanos. Hasta los que sufrieron en carne propia esa situación y fueron dirigentes y protagonistas importantes de esa fecha la olvidaron, al punto que Luis Miquilena, para entonces presidente de la AN, sentenció: “no hay nada que celebrar”. Al carajo el 23 de enero. Chávez hizo el milagro. El 23 de enero fue reemplazado por el 4 de febrero. Cuando los demócratas hijos del 23E se dieron cuenta del inminente peligro que se estaba corriendo de perder la Democracia a manos del régimen “revolucionario” se comenzó de nuevo a darle su verdadero y justo valor como fecha histórica popular. Todas las organizaciones políticas, empresariales, de trabajadores, universitarias, profesionales, estudiantiles y asociaciones civiles, se acordaron para reanudar su celebración. El teniente coronel, que ha desconocido y descalificado la significación de la fecha, en un acto de hipocresía y ante la contundente decisión de todo el país de rescatarla, comenzó ha inventar celebraciones particulares, pretendiendo apoderarse de una fecha que pertenece a las mujeres y hombres de probada vocación democrática y a las instituciones y organizaciones que la hicieron posible.
Este año, en un acto más de provocación del militar felón, le ordenó a su AN celebrar oficialmente el 23 de enero. En el cuartel San Carlos, donde muchos adecos y comunistas sufrieron los rigores de la dictadura militar, unos diputados genuflexos de otro militar, oyeron un discurso que nada tenia que ver con esa celebración pronunciado por alguien que le ha hecho mucho daño a la república al ser alcahuete de la alta corrupción que devora las arcas del Estado. En ese acto se irrespetó la Democracia. El teniente coronel y quienes lo acompañan en ese proceso de destrucción nacional no deberían de mencionar jamás la palabra democracia. Mucho enjuague buca. Ellos no creen en eso. Las últimas actuaciones de quien dirige esta mal llamada revolución son una reafirmación más de que él y ellos están muy lejos de lo que se entiende por democracia. Este régimen es totalitario, militarista y comunista, por decir lo menos. En este país no hay separación de poderes, no hay respeto por las instituciones del Estado ni por la disidencia, se hace solo lo que el militar jefe dice y ordena. Se ofende al pueblo, al gentilicio.
En las cercanías de dos fechas importantes, sería bueno hacerle el siguiente planteamiento a la nueva Fiscala, mujer con una alta formación jurídica y gran independencia y autonomía en el desempeño de sus funciones: Si el 23 de enero de 1958 un pueblo se reveló en contra de un régimen militar dictatorial y lo derrocó y eso fue constitucionalmente ajustado a derecho; y si el 4 de febrero de 1992 un grupo de militares se alzó para tratar de derrocar a un gobierno democrático y constitucional, acto justificado y legalizado por el actual régimen al punto que esa fecha se celebra como fecha patria (lo veremos este 2F) le preguntamos ¿Qué calificación constitucional y jurídica tendría un “supuesto” acto en el cual el pueblo o parte de él o la FAN o parte de ella o parte y parte, traten de derrocar el actual régimen por entender que este es una dictadura, como lo entendieron en 1958 o que no es una verdadera democracia como lo pensaron en 1992?
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